“Para mí, practicar la educación para la paz significa aprender a escuchar de verdad. Muchas veces queremos responder sin entender, pero cuando me detengo a escuchar a los demás, incluso si piensan diferente, logro evitar conflictos y construir mejores relaciones. Creo que la paz empieza con algo tan simple como prestar atención con respeto.”

“Yo practico la educación para la paz tratando de ser una persona empática todos los días. En la universidad hay mucha presión y todos estamos pasando por cosas diferentes. Un pequeño acto de amabilidad, como ayudar a un compañero o simplemente ser amable, puede cambiar el día de alguien. La paz se construye con acciones pequeñas pero constantes.”

“Para mí, la educación para la paz es elegir el diálogo en lugar del conflicto. Cuando tengo un problema con alguien, trato de hablarlo en lugar de reaccionar con enojo. No siempre es fácil, pero he aprendido que resolver las cosas con respeto genera mejores resultados. Practicar la paz es una decisión diaria.”